¿Te preocupa la posibilidad de enfrentarte a un embargo? ¿Te encuentras en riesgo de ser embargado y buscas orientación sobre cómo proceder? ¿Consideras la opción de acogerte a la Ley de la Segunda Oportunidad y temes las implicaciones de los embargos?

¿Cuándo se recurre a un embargo?

El embargo, un recurso legal para asegurar el pago de una deuda pendiente, se fundamenta en la confiscación de activos suficientes de tu patrimonio. Sin embargo, es crucial comprender que existen vías legales para detener este proceso.

Una de las alternativas más prometedoras es acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad, la cual no solo permite la detención de embargos, sino que también facilita la cancelación completa de las deudas pendientes.

¿Cómo se llevan a cabo los embargos?

Para proceder con un embargo, se requiere imperativamente una resolución judicial que lo autorice. Esto implica que las instituciones financieras y acreedores no pueden embargarte unilateralmente por deudas impagas; deben recurrir a la vía judicial para ello.

Sin embargo, cabe destacar una excepción: las deudas contraídas con entidades públicas, como Hacienda o la Seguridad Social, pueden desembocar en embargos administrativos sin necesidad de aprobación judicial. No obstante, este escenario es único; ninguna entidad privada tiene tal autoridad.

Es esencial comprender este principio, ya que empresas de gestión de deudas y entidades financieras pueden intentar intimidarte con la posibilidad de embargos sobre cuentas bancarias, salarios o propiedades. Sin embargo, estas amenazas carecen de validez legal hasta que un tribunal las respalde.

Cuando un acreedor inicia un proceso de reclamación judicial de deuda mediante un juicio monitorio y, posteriormente, solicita el embargo de tus bienes en caso de impago, el tribunal te notificará oficialmente. A partir de ese momento, dispones de 20 días hábiles para saldar la deuda o presentar objeciones.

Si no respondes, el acreedor puede proceder con el embargo, y el tribunal, tras evaluar la solicitud, puede aprobarlo, permitiendo la confiscación de activos para saldar la deuda pendiente.

Existen diversas razones para oponerse al juicio monitorio y evitar así el embargo:

Prescripción de la deuda

Cláusulas abusivas

Falta de documentación probatoria.

Entre otras. Es imperativo objetar el juicio monitorio si existen fundamentos para hacerlo, o en su defecto, presentar un recurso para evitar el embargo de tus activos.

Estrategias para detener un embargo

Una vez recibida la notificación del tribunal sobre la reclamación judicial de tus deudas, dispones de diversas alternativas para detener el embargo de tus activos:

Abonar la deuda reclamada en su totalidad.

Negociar un nuevo plan de pago con el acreedor, con cuotas ajustadas a tu capacidad financiera.

Interponer una objeción al juicio monitorio. Este proceso desencadenará una nueva audiencia para evaluar la validez de la reclamación, que puede ser oral (para deudas de hasta 15.000 euros) u ordinaria (para montos superiores a 15.000 euros).

Notificar tu participación en el proceso de Segunda Oportunidad y solicitar la suspensión de embargos, conforme a lo estipulado por ley.

Detener un embargo mediante la Ley de Segunda Oportunidad

Al acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad, puedes detener todos los embargos vigentes y futuros. Esta legislación brinda a las personas endeudadas la oportunidad de liquidar sus obligaciones financieras cuando resulta imposible cumplirlas.

Durante el proceso de exoneración de deudas, puedes solicitar la suspensión de embargos en curso y evitar nuevos embargos, según lo establecido en el artículo 602 de la Ley Concursal.

Así, una vez iniciado el proceso de Segunda Oportunidad, ningún activo podrá ser embargado, independientemente de las reclamaciones judiciales pendientes. La razón detrás de esta medida radica en que el embargo beneficia exclusivamente al acreedor, mientras que la Ley de Segunda Oportunidad busca equilibrar los intereses de todos los acreedores. Por ende, el embargo contradice el espíritu de esta normativa.

Esta prohibición de embargos durante el proceso se mantiene hasta su conclusión, momento en el cual el acreedor se verá afectado por el resultado final:

En caso de optar por la cancelación total de las deudas con liquidación del patrimonio, ningún activo podrá ser embargado, ya que las obligaciones financieras se habrán extinguido legalmente.

Si se elige la cancelación parcial de las deudas, preservando la vivienda y comprometiéndose con un plan de pagos, tampoco habrá posibilidad de embargos, puesto que parte de la deuda habrá sido saldada y el resto se liquidará gradualmente conforme al plan establecido. Así, no existirán deudas susceptibles de embargo, siempre y cuando se cumpla con los términos del plan de pagos, diseñado y aprobado por el tribunal de acuerdo a la capacidad de pago real del deudor.

No esperes, actúa para evitar los embargos

Ante la recepción de una notificación judicial por una reclamación de deuda, es crucial tomar medidas de inmediato y no dejar pasar el tiempo. La falta de oposición dentro del plazo de 20 días hábiles posteriores a la notificación puede resultar en la solicitud de embargo de tus activos.

Si estás considerando acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad, es aún más urgente actuar con celeridad y oponerte al juicio monitorio. Incluso si ha expirado el plazo de oposición de 20 días, aún puedes impugnar la resolución de embargo antes de que sea ejecutable.

Como se ha señalado anteriormente, el objetivo es dilatar estos procesos tanto como sea posible para detenerlos legalmente una vez te acojas a la Ley de Segunda Oportunidad. Esta es una de las principales ventajas de esta legislación, ya que garantiza protección contra embargos en todo momento, independientemente de la duración del proceso. Incluso es posible acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad sin perder la vivienda habitual.

Si deseas detener los embargos y conocer cómo sería el proceso de Segunda Oportunidad en tu caso, no dudes en contactarnos al 900 90 20 65. Cada vez más personas se benefician de esta ley y eliminan sus deudas de manera permanente.

En Área Jurídica Global somos expertos en la Ley de Segunda Oportunidad, con una sólida trayectoria y experiencia. Contamos con numerosos casos de éxito que avalan nuestra capacidad para ayudar a los clientes a liquidar sus deudas.

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