La deuda, una responsabilidad vinculada a individuos o entidades legales para cumplir con sus compromisos financieros, y surge del ejercicio de su actividad económica.

La emisión de deuda tiene como objetivo primordial asegurar financiamiento. No obstante, surgen complicaciones cuando el costo de financiación aumenta debido a que los inversores perciben un mayor riesgo en su compra, evaluando las futuras posibilidades de reembolso (solvencia). En consecuencia, exigen una mayor rentabilidad, reflejada en una prima de riesgo.

Tipologías de Deudas

Las deudas pueden adoptar diversas formas, plazos y propósitos:

1. A descuento. Emitidas por debajo de su valor nominal.

2. Con pago periódico de cupones. Generan ingresos regulares para los inversores.

3. Con diferentes precios de emisión y cotizaciones. Su valor fluctúa en el mercado.

4. Deuda convertible en productos de mayor riesgo. Sujeta a variaciones del mercado.

5. Deuda utilizada como activo subyacente en productos derivados.

6. Senior con garantía real o colateral. Respaldadas por activos concretos.

La deuda desempeña un papel crucial en los mercados financieros al mantener la economía en movimiento. Sin embargo, genera inquietud, ya que representa una obligación de pago ante terceros y puede derivar en problemas graves cuando no se cumple.

En el año 2015 entró la Ley de la Segunda Oportunidad en vigor que, tal como su nombre indica, proporciona a familias y empresarios una segunda oportunidad para empezar de cero, sin deudas.

Tipologías de Deudas: según el Emisor

En los mercados financieros, se distinguen dos grupos principales que engloban diversos tipos de deuda según el emisor:

Deuda pública. Emitida por el Estado.

Deuda privada. Generada por entidades privadas.

Además, existen otras categorías en la vida real, como son la deuda jurídica, activa, moral, externa e interna de un país, así como la de los hogares, que amplían aún más el panorama de las obligaciones financieras.

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